Moisés
Ville se caracterizó desde sus orígenes por la sumatoria
de esfuerzos: por compartir conocimientos, por la buena convivencia,
por ayudarse mutuamente aún sin tener idioma en común.
Los inmigrantes adoptaron del gaucho sus habilidades en las tareas
campestres, su destreza en el manejo del lazo, su vestimenta y
el mate, que hacía de medio de comunicación y de
entendimiento a falta de lenguaje.
La cultura, los valores y los ideales se vieron reflejados en
sus obras que compartieron con vecinos y amigos. Estas perduran
a través del tiempo.
La educación jugó un rol importantísimo en
el proceso de formación del pueblo. La Empresa Colonizadora
con la visión de arraigar al colono al suelo y con espíritu
altruista creó una red de escuelas en donde asistieron
niños y adultos sin distinción de credos ni profesiones.
Las
costumbres de cada grupo se fueron transmitiendo de generación
en generación. Los distintos hábitos culinarios
se incorporaron en cada hogar.
Así Moisés Ville logra que la diversidad cultural
sea compartida y respetada por todos.
La vida institucional, social, laboral, cultural, deportiva y
política hoy se ve sostenida por una población donde
todos son protagonistas. La consigna de “Kadima”,
adelante se mantiene viva como meta a seguir en éste, nuestro
pueblo declarado Pueblo Histórico por el Superior Gobierno
de la Nación (1999).
El cooperativismo, la solidaridad y la fraternidad señalaron
el camino hacia la integración que da identidad local.
Esto es lo que hoy celebramos.