He vuelto a oír que en Moisés
Ville “no queda nadie” y que “se ha convertido
en un museo”. Idea prejuiciosa, lacerante y equivocada de
aquellos que no entienden que los procesos históricos son
parte de la vida. Para los nostálgicos de ayer, Moisés
Ville fue una empresa exitosa, tanto para los que lo poblaron
como para los que se fueron.
Para los primeros, ya es conocida su
historia de seguridad y progreso para sus hijos. Para los que
se fueron, lo hicieron libremente, buscando y encontrando otro
destino. Pero aquel Moisés Ville, declarado Pueblo Histórico
por resolución nacional y su sinagoga Brener Monumento
Histórico tiene su memoria en un museo que aspira a conservar
toda su proceso histórico, cultural sin distinción
de los hombres y mujeres, que los poblaron.
Este museo, ha aportado a este cambio social
dándole nueva fisonomía al pueblo, al incrementar
un constante turismo cultural, judío y no judío,
provincial, nacional, extranjero, escolar y local.
Pero aquel Moisés Ville, el de los nostálgicos ha
dejado paso a una nueva población que con legítimo
derecho vive y quiere ser protagonista de estos cambios.
Integrado con el ayer y el hoy, Moisés Ville tiene su “Día
De”, que no es precisamente el de una comida o producto
regional, sino de la cultura, designado: “Cuna de Integración
Cultural”.
En las escuelas, los niños conocen sus raíces plural
y personal. El proyecto Escuela – Museo: “Al rescate
de nuestra identidad” permitió que un nieto preguntara
al nono, sheide, al opa, al tata, al abuelo, al fin, lo que nosotros
no supimos hacer: preguntar sobre nuestros orígenes.
Moisés Ville se ha integrado: oficios religiosos de distintos
credos se practican sin que se mire con recelo a quienes asisten.
La comunidad católica ha crecido, este es uno de los cambios
pero los oficios religiosos judíos siguen siendo fuente
del cristianismo.
La caridad se reparte y se comparte: Caritas, Wizo, Hospital,
Centro de Jubilados, Rótary. Corrijo el término
caridad, prefiero auxilio al necesitado, que en algunos casos
es también individual. La disminución demográfica
no significa desmedro de nuevos códigos sociales que hacen
que Moisés Ville, viva con proyectos, emprendimientos y
algunos ya concretados.
Los hermanos Torres fueron revelación en Cosquín
y de su actuación en Kadima compartida con el conjunto
folklórico de danzas nativas Lazos de Amistad, deslumbraron
a un grupo de jóvenes turistas norteamericanos. La danza
folklórica israelí, en gira por pueblos vecinos,
interesan por su gracia y exotismo.
Ya presiento, gestos de dudosa aceptación y aquello de
“si pudiera me iría” Es cosa de cada uno. Esto
no es el paraíso, es un pueblo que vive, como es la vida.
El exitoso festejo del “Día D” inaugurado el
8 de Mayo 2005 nos encontró a todos reunidos en un clima
de amena y compartida alegría. Nos preparamos para el próximo,
el día 30 de Abril.
Sigamos conviviendo, respetando, aceptando las diferencias.
En el 2007 habré cumplido 50 años en Moisés
Ville. Paraná es un sueño de río, sauces,
ceibos, jacarandaes, infancia, juventud, el hogar paterno, familia
y amigos. Un Título
Moisés Ville, fue mi crecimiento personal, profesional,
familiar, afectivo y he seguido los cambios, aún las pérdidas
con la expectativa de ¿qué hay en cada día
para mañana?
Profesora
Lili González de Trumper
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Temas Relacionados:
Muestra
de Integración Cultural
1° Fiesta
de Integración Cultural
Reseña Histórica
de Moisés Ville